Investigadores desarrollan un método más rápido para detectar metales tóxicos en los alimentos y el agua

Investigadores de la Universidad de Johannesburgo han desarrollado un método altamente sensible que analiza la presencia de metales pesados y sus niveles peligrosos en algunos alimentos y agua. Los expertos señalaron que es posible probar varios metales al mismo tiempo, con la posibilidad de agregar automatización. Además indicaron que la instrumentación utilizada está disponible en laboratorios de países en desarrollo.

Los metales como plomo (Pb), arsénico (As), cadmio (Cd) y talio (Tl) son tóxicos incluso en concentraciones (niveles) muy bajas. Los compuestos hexavalentes de arsénico, cadmio y cromo también son reconocidos como carcinógenos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por su sigla en inglés) y el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos. (NTP).

La presidenta de SARChi, organización que trabaja con nanotecnología para el agua en la Universidad de Johannesburgo y autora principal del estudio, Philiswa Nomngongo, comenta al respecto: El estudio proporciona un método simple, rápido y sensible para laboratorios con recursos limitados. Los resultados de la investigación también pueden mejorar la calidad de los alimentos para los consumidores”.

Y agrega: “Este estudio aporta datos que pueden usarse como referencia al establecer o revisar las pautas para los niveles máximos permitidos en vegetales comunes y agua apetitosa. El método es ecológico y se ajusta a los principios de la química analítica ecológica. No introduce contaminación secundaria”.

Estudios anteriores utilizaron métodos similares, pero en el análisis de contaminantes orgánicos hay un elemento diferenciador que explicó el Dr. Luthando Nyaba, coautor de la investigación, señalando lo siguiente: “Esta es la primera vez que se combina un adsorbente a base de arcilla con un método de extracción de punto de enturbiamiento para el análisis simultáneo de metales traza en vegetales y agua apetitosa”.

Y el experto añade: “En este método, convertimos muestras de vegetales sólidos en forma líquida. Esto hace posible analizar directamente los metales traza con un instrumento analítico adecuado. El análisis directo y simultáneo significa que se pueden analizar más muestras de vegetales al mismo tiempo y más rápido que antes”.

El método utiliza extracción de punto de enturbiamiento asistida por ultrasonido y extracción de fase microsólida dispersiva para preconcentrar muestras de vegetales y agua. A continuación, las muestras se analizan directamente con espectrometría de emisión óptica de plasma acoplado inductivamente.

El equipo utilizado para la investigación tiene algunos años, señaló Nomngongo, pero si “compramos verduras a las ocho de la mañana, tenemos los resultados del análisis a la una de la tarde”.

Para identificar trazas de metales en alimentos y agua, se requieren técnicas de química analítica. Éstos evolucionan con el tiempo de forma muy similar a las aplicaciones de los teléfonos móviles, afirmaron los investigadores. Los desarrolladores de una aplicación para teléfono pueden corregir errores de software sin tener que volver a escribir la aplicación por completo. Agregan correcciones a una nueva versión y los usuarios descargan la nueva versión para beneficiarse.

“Los químicos analíticos son como desarrolladores de software, actualizando un método existente para que cumpla con los nuevos principios de la química analítica. En este caso, uno de nuestros objetivos era reducir significativamente las cantidades de disolventes peligrosos que se utilizan tradicionalmente en las pruebas de metales traza”, afirmó Nyaba.

Los investigadores explicaron que los laboratorios a menudo no pueden medir directamente algunos metales pesados en los alimentos, porque ocurren en “dosis demasiado bajas”. Esto significa que se necesitan métodos sofisticados y, a veces, equipos costosos para detectar la presencia de algunos metales traza.

También señalaron que las verduras son intrínsecamente muy complejas para analizar con precisión los elementos químicos, lo que crea procedimientos largos y que requieren mucho tiempo para preparar las muestras para que estén listas para las pruebas de metales.

A nivel local, los resultados de la investigación pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las comunidades que dependen de las fuentes de agua y alimentos estudiadas, puntualizó Nomngongo. “Los resultados también pueden ayudar al gobierno de Sudáfrica ya las agencias de protección ambiental a establecer, revisar y hacer cumplir las regulaciones de calidad del agua”, finalizó.

Noticia publicada con información de New Food Magazine

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