Las dietas bajas en carbohidratos tienen un mayor requerimiento de energía para mantener la pérdida de peso

Mantener un peso corporal ideal con una dieta que restrinja fuertemente los carbohidratos puede hacer que las personas que están con dieta coman más, en términos de valor calórico total, de acuerdo con un estudio divulgado en agosto pasado.

Una investigación publicada en Journal of Nutrition concluyó que el requerimiento de energía dietética, medido en calorías, es mayor para aquellos con una dieta baja en carbohidratos que para aquellos que consumen porciones más altas de carbohidratos. Los autores indican al respecto: “Si es reproducible y generalizable, este hallazgo puede informar la comprensión científica de cómo la composición de la dieta afecta el metabolismo y el diseño de un tratamiento de la obesidad a largo plazo más eficaz. Durante décadas se han buscado agentes farmacéuticos para aumentar el gasto energético o para prevenir la caída del gasto energético tras la pérdida de peso para los tratamientos de la obesidad. Nuestro estudio sugiere que una dieta baja en carbohidratos puede producir este efecto metabólico, sin los riesgos del tratamiento farmacológico crónico”.

Según los autores del estudio, ensayos anteriores llegaron a la misma conclusión tuvieron su validez cuestionada porque la metodología involucró la técnica del agua doblemente etiquetada, una técnica que ha sido cuestionada en el pasado como una medida precisa del gasto energético.

Estudios anteriores informaron del poco efecto de las proporciones de carbohidratos a grasas sobre el gasto total de energía; sin embargo, estos estudios tuvieron una duración media de aproximadamente una semana, indicaron los autores de este estudio. Y consideran además que “la adaptación a una dieta baja en carbohidratos lleva de dos a tres semanas, lo que limita las inferencias sobre los efectos crónicos de los macronutrientes que se pueden extraer de estos ensayos muy cortos”.

En lugar de confiar en la técnica del agua doblemente etiquetada, los investigadores se basaron en resultados secundarios, como la adiposidad, para solidificar sus hallazgos. Un grupo de 164 adultos logró una pérdida de peso inicial promedio del 10,5%, y se asignaron dietas al azar que colocaban ciertos porcentajes en la ingesta de carbohidratos y grasas, mientras que las proteínas permanecían controladas, en términos de energía calórica. Los participantes debían cumplir con una prueba baja en carbohidratos (20% / 60% / 20%), moderada en carbohidratos (40% / 40% / 20%) o alta en carbohidratos (60% / 20% / 20%) dieta durante un período de 20 semanas.

El contenido de calorías se ajustó para mantener el peso corporal individual dentro de los 2 kg del valor posterior a la pérdida de peso. A lo largo de las 20 semanas en las que los participantes mantuvieron sus pesos, luego de la reducción del 10.5%, se probaron los requerimientos energéticos estimados de cada participante desde la semana 10 hasta la semana 20 usando ANCOVA (Análisis de Covarianza), un modelo de medición que considera una variable independiente en un tiempo sin la influencia de otros.

La EER (requerimiento energético estimado) medio fue mayor con una dieta baja en carbohidratos que con una dieta alta en carbohidratos durante el mantenimiento de la pérdida de peso en los adultos participantes, y permaneció significativa en los análisis de sensibilidad que explicaron el cambio en la adiposidad y la posible falta de adherencia a los planes de dieta. Los autores del estudio estiman que los requisitos de energía para quienes siguen una dieta baja en carbohidratos en comparación con una dieta alta en carbohidratos son de aproximadamente 200 a 300 calorías diarias, lo que se traduce en aproximadamente 50 calorías por día por cada 10% de disminución de carbohidratos como proporción de energía total.

Los investigadores concluyeron que los requisitos de energía exhibidos durante el estudio estaban en concordancia con estudios anteriores que utilizaron otros métodos para medir el gasto total de energía, incluida la técnica del agua doblemente etiquetada. “Estos datos son consistentes con el modelo carbohidrato-insulina y brindan apoyo calificado para la validez del método DLW con dietas que varían en el consumo de macronutrientes”, puntualizaron los autores.

Los autores del estudio dijeron que la investigación futura sobre el tema debería incluir variables en el gasto de energía, como la actividad física espontánea (que era ligeramente más alta en la dieta baja en carbohidratos), el gasto de energía para dormir, el ciclo de nutrientes y un mejor acceso a los combustibles metabólicos en el estado posprandial tardío.

Noticia publicada con información de Nutraceuticals World

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