Investigación: Dieta cetogénica mediterránea está relacionada con indicadores reducidos para el Alzheimer

Un estudio piloto publicado en EBioMedicine, una revista publicada por The Lancet, demostró que la dieta puede influir en las bacterias intestinales, lo que a su vez podría influir en el deterioro cognitivo leve.

Investigadores de la Escuela de Medicina de Wake Forest de la Universidad de Wake Forest en Estados Unidos identificaron varias firmas distintas de microbiomas intestinales (los químicos producidos por bacterias) en participantes del estudio con deterioro cognitivo leve, pero no en sus contrapartes con cognición normal y descubrieron que estas firmas bacterianas se correlacionaban con niveles más altos de marcadores de la enfermedad de Alzheimer en el líquido cefalorraquídeo de los participantes con deterioro cognitivo leve.

A través de la intervención dietética de grupos cruzados, el estudio también mostró que una dieta cetogénica mediterránea modificada produjo cambios en el microbioma intestinal y sus metabolitos que se correlacionaron con niveles reducidos de marcadores de Alzheimer en los miembros de ambos grupos de estudio.

El profesor asistente de medicina molecular en la Escuela de Medicina de Wake Forest, Hariom Yadav, indica: “La relación del microbioma intestinal y la dieta con las enfermedades neurodegenerativas ha recibido recientemente una atención considerable, y este estudio sugiere que la enfermedad de Alzheimer está asociada con cambios específicos en las bacterias intestinales y que un tipo de dieta cetogénica mediterránea puede afectar el microbioma de maneras que podrían afectar el desarrollo de la demencia”.

El estudio aleatorio involucró a 17 adultos mayores, 11 con diagnóstico de deterioro cognitivo leve y seis con cognición normal. Estos participantes fueron asignados aleatoriamente a seguir una dieta cetogénica mediterránea modificada baja en carbohidratos o una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos durante seis semanas y luego, después de un período de “lavado” de seis semanas, cambiar a la otra dieta. El microbioma intestinal, los ácidos grasos de cadena corta fecales y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer, incluidas las proteínas amiloides y tau, en el líquido cefalorraquídeo se midieron antes y después de cada período de dieta.

Las limitaciones del estudio consideran el tamaño del grupo de sujetos, que también explica la falta de diversidad en términos de género, etnia y edad.

Yadav agrega además: “Nuestros hallazgos proporcionan información importante en la que se pueden basar futuros estudios clínicos y de intervención (…) Determinar el papel específico que tienen estas firmas de microbioma intestinal en la progresión de la enfermedad de Alzheimer podría conducir a nuevos enfoques nutricionales y terapéuticos que serían eficaces contra la enfermedad”.

Fuente: Nutraceuticals World

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