Investigadores en enfermedades alimentarias apuntan a mejorar la vigilancia de Clostridium perfringens

Investigadores del Instituto Quadram de Inglaterra indican que la secuenciación del genoma completo puede mejorar la vigilancia y el control de Clostridium perfringens.

La bacteria Clostridium perfringens es responsable de aproximadamente 80.000 casos anuales de diarrea en el Reino Unido, ya sea por intoxicación alimentaria o por un origen no transmitido por alimentos. Es el segundo patógeno transmitido por los alimentos más comunes después de Campylobacter, con casos a menudo menos reportados debido a una enfermedad leve.

Para muchas personas, los síntomas son desagradables, pero normalmente duran hasta 24 horas. Para grupos vulnerables como adultos mayores que viven en hogares de ancianos, puede ocurrir una infección crónica debilitante de mayor duración que puede ser fatal. Se estima que Clostridium perfringens enterotoxigénico causa 55 muertes por año en Inglaterra y Gales.

Análisis de brotes históricos

Investigadores del Instituto Quadram trabajaron con Public Health England (PHE) para analizar los brotes de Clostridium perfringens transmitidos por alimentos y otros alimentos durante siete años en Inglaterra y Gales. Con la Universidad de Cambridge, el equipo utilizó la secuenciación del genoma completo para analizar las cepas bacterianas asociadas con la gastroenteritis.

La secuenciación del genoma completo tiene un poder más discriminatorio en el perfil de cepas de brotes, en comparación con la técnica del laboratorio PHE, que analiza el polimorfismo de longitud de fragmento amplificado fluorescente

Según la investigación publicada en la revista Microbial Genomics, se secuenciaron todo su genoma en un total de 109 muestras aisladas de Clostridium perfringens, derivadas de casos de enfermedades o alimentos sospechosos de causar infecciones en Inglaterra y Gales entre 2011 y 2017.

Esto permitió el análisis de los genes responsables de la producción de toxinas, así como las características que ayudan a la infección, como la resistencia a los antimicrobianos. El análisis comparativo de los diferentes genomas permitió a los investigadores ver qué tan relacionadas están las diferentes cepas, lo que ayuda a rastrear de dónde pueden haber venido.

El equipo descubrió que nueve brotes asociados con casas de reposo en el noreste de Inglaterra durante un período de cinco años fueron causados ​​por cepas estrechamente relacionadas de Clostridium perfringens. Esto indica una posible fuente común, aunque no se pudo determinar cuál era.

La secuenciación del genoma completo para vigilancia de rutina

La Dra. Lindsay Hall, del Instituto Quadram, indicó que el estudio muestra cómo los enfoques de vanguardia pueden usarse para perfilar y rastrear bacterias importantes asociadas con la intoxicación alimentaria.

Al respecto, la investigadora explica: “Esperamos utilizar la información generada para identificar posibles cepas de Clostridium perfringens que pueden estar asociadas con brotes para que en el futuro podamos desarrollar estrategias de intervención para tratar de prevenir la propagación”.

El uso de secuenciación del genoma completo para la vigilancia de rutina podría ser crucial para prevenir brotes futuros y para identificar rápidamente las fuentes de contaminación. Una vigilancia más amplia podría proporcionar datos de diversas fuentes para ayudar a los investigadores a comprender más sobre las bacterias, cómo sobreviven y por qué causan enfermedades.

La investigación demostró que los genes que codifican la toxina clave responsable de causar gastroenteritis no se limitan al cromosoma bacteriano, sino que también pueden transportarse en plásmidos de virulencia que se pueden transferir alrededor de las bacterias.

Los casos humanos de diarrea por Clostridium perfringens son causados principalmente por cepas tipo F (anteriormente clasificadas como enterotoxigénicas tipo A), que producen enterotoxina (CPE), codificada por el gen cpe.

Más datos ayudarán a comprender cómo se propagan los factores de virulencia e identificar reservorios de bacterias persistentes. Esto mejorará las estrategias de intervención y las formas de prevenir brotes e infecciones para proteger a las comunidades vulnerables.

Los investigadores recibieron fondos del Consejo de Investigación de Biotecnología y Ciencias Biológicas, la Wellcome Trust y la Agencia de Normas Alimentarias.

Los síntomas típicos que ocurren dentro de ocho a 14 horas después de la ingestión de alimentos contaminados incluyen calambres intestinales y diarrea acuosa sin fiebre ni vómitos, síntomas que duran normalmente entre 12 a 24 horas.

Fuente: Food Safety News

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