Las concentraciones más altas de vitamina D están asociadas con una menor incidencia de cáncer avanzado

De acuerdo con una revisión publicada en JAMA (The Journal of the American Medical Association), una mayor ingesta de vitamina D puede estar relacionada con una menor incidencia de cáncer avanzado, según datos de ensayos clínicos y epidemiológicos obtenidos de VITAL, un ensayo clínico doble ciego y controlado con placebo que evaluó resultados en hombres mayores de 50 años y mujeres mayores de 55 años que consumieron suplementos diarios de vitamina D3 y ácidos grasos omega-3.

Los investigadores indicaron que los criterios de valoración principales del ensayo se establecieron para evaluar los resultados cardiovasculares durante un período que se inicia en cualquier lugar entre noviembre de 2011 y marzo de 2014, terminando en diciembre de 2017. En la investigación participaron en total 25.871 integrantes, de los cuales todos estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer en línea de base; entre estos participantes, 1.617 fueron diagnosticados con cáncer invasivo durante un período de intervención de los medios de 5,3 años. Tanto en el grupo de placebo como en el de suplementación, ninguno de los participantes tenía deficiencia de vitamina D.

En la revisión de VITAL, los investigadores de resultados primarios estudiaron una incidencia compuesta de cánceres metastásicos y mortales, que los expertos consideraron avanzados. Los resultados del ensayo se modificaron por ciertos factores, como el sobrepeso u obesidad y se encontró que entre los que tenían incidencias de cáncer metastásico o fatal, hubo una reducción significativa en las concentraciones de vitamina D, en comparación con participantes que no tenían cualquier incidencia de cáncer avanzado.

Los investigadores señalaron que el efecto protector de la vitamina D contra el riesgo de cáncer se observó con mucha más fuerza en los participantes que tenían un IMC saludable. Además, la reducción del riesgo fue independiente del tipo de cáncer que se diagnosticó a los participantes, lo que significa que el efecto preventivo no se aplicó solo al cáncer de próstata.

Los investigadores puntualizan: “Aunque estos hallazgos podrían deberse al azar, se sabe que la obesidad afecta el eje de la vitamina D. La mayor capacidad de almacenamiento de vitamina D en individuos con obesidad por secuestro de grasa o dilución volumétrica puede resultar en una menor cantidad de vitamina D plasmática. Sin embargo, en la cohorte general de VITAL, ni los individuos con o sin obesidad tenían deficiencia de vitamina D después de la suplementación. El nivel de la hormona paratiroidea, un marcador de la eficacia de la vitamina D, es más alto en las personas con obesidad en comparación con las personas delgadas en un determinado nivel de 25 (OH) D, lo que sería consistente con la desregulación hormonal relacionada con la obesidad y un menor beneficio de la suplementación”.

Noticia publicada con información de Nutraceuticals World

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