Revelan que los sustitutos de los azúcares comunes no tienen impacto en el microbioma intestinal

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Manitoba publicado en la Revista Nutrients, el consumo diario de aspartamo y sucralosa, los dos edulcorantes no nutritivos más comúnmente utilizados como sustitutos del azúcar en bebidas, no tendría ningún impacto, adverso o de otro tipo, en el microbioma intestinal humano. Además, los dos edulcorantes no tuvieron ningún impacto en la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que se producen en el intestino a través de la fermentación de la fibra y se sabe que son muy volátiles en respuesta a cambios en la dieta. Los AGCC tienen un papel en el metabolismo de la glucosa, el metabolismo de los lípidos, regulación del apetito y el sistema inmunológico, indicaron los autores de la investigación.

Si bien estudios previos en animales han sugerido que los edulcorantes no nutritivos podrían potencialmente alterar el microbioma intestinal, la evidencia no se tradujo en este ensayo, probablemente uno de los primeros de su tipo en el que participan participantes humanos.

Al respecto, los autores de la investigación indicaron: “Cualquier cambio en el número, composición o calidad del microbioma intestinal puede afectar las diferentes funciones fisiológicas de estos microbios y causar disbiosis de la microbiota intestinal. Las dietas poco saludables que son ricas en grasas saturadas y azúcar refinada, junto con la disminución de la actividad física, se han relacionado con la disbiosis de la microbiota intestinal, lo que puede causar un deterioro del control glucémico […] más recientemente, la investigación de edulcorantes no nutritivos se ha centrado en el efecto de las sustancias no nutritivas edulcorantes artificiales en la microbiota intestinal debido a su posible impacto en la resistencia a la insulina, la obesidad y la inflamación”. Sin embargo, la investigación sobre los resultados en el intestino causados ​​por los edulcorantes no nutritivos es escasa hasta la fecha.

En una investigación preliminar destinada a evaluar el impacto que estos dos edulcorantes no nutritivos comunes tendrían en los billones de bacterias intestinales presentes en el tracto digestivo, 17 participantes sanos entre las edades de 18 y 45 años que tenían un IMC de 20-25 se sometieron a dos períodos de 14 días en los que tomaron una dosis diaria de aspartamo y luego sucralosa, se recolectaron muestras fecales para analizar los cambios en su microbioma y en la producción de ácidos grasos de cadena corta. Los investigadores utilizaron una dosis de aspartamo que era el 14% de la Ingesta Diaria Aceptable (IDA) de Health Canada, ya que la IDA de aspartamo equivaldría al contenido de 20 porciones de Diet Coke y aproximadamente el 20% de la IDA de sucralosa, como IDA pues representa 14 porciones de té helado dietético. Las dosis utilizadas en el estudio reflejaban aproximadamente tres latas de refresco dietético por día, lo que hace que el nivel de dosis sea alto pero razonable y realista. Además, a los participantes se les prohibió beber más de dos tazas de bebidas con cafeína y no más de 10 ml de alcohol, en que cualquier suplemento probiótico o alimento que contenga probióticos estaba prohibido.

Los autores de la investigación señalaron que el muestreo fecal indicó que no hubo cambios en los seis ácidos grasos de cadena corta evaluados en ninguno de los participantes del estudio, escribieron los autores, y, además, no hubo impactos medibles en la microbiota intestinal. Además, ninguno de los edulcorantes no nutritivos utilizados en el estudio tuvo ningún efecto medible sobre el metabolismo de la glucosa o la sensibilidad a la insulina.

Y prosiguieron: “A diferencia de nuestros hallazgos, estudios previos en animales han mostrado diferentes efectos de NNS en diferentes géneros bacterianos. Se ha sugerido que estas alteraciones en el microbioma intestinal podrían interferir con las funciones intestinales del huésped y afectar la salud. Además, algunos estudios en animales han mostrado cambios en los AGCC. La extrapolación de datos de animales edulcorantes no nutritivos a humanos debe hacerse con cautela ya que los datos de animales a menudo son un mal predictor de la respuesta humana”.

Noticia publicada con información de Nutraceuticals World

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