La OMS y la FAO destacan el papel de la ciencia y la tecnología en los esfuerzos por la inocuidad alimentaria

Los científicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacaron el papel de la ciencia en la seguridad de los alimentos y destacaron la importancia de la tecnología durante un seminario web realizado en junio pasado. El evento virtual fue organizado por la FAO y la OMS para conmemorar el tercer Día Mundial de la Seguridad Alimentaria anual.

El Director General de la FAO, QU Dongyu, y el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, divulgaron mensajes grabados para esta sesión a la que asistieron más de 600 personas. Ghebreyesus expresó al respecto: “Nadie debería morir por comer alimentos. Estas son muertes evitables. Cuando se mejora la seguridad alimentaria, reducimos el hambre, la desnutrición y la mortalidad infantil. Los niños pierden menos días en la escuela, los adultos aumentan su productividad y se reduce la presión sobre los sistemas de salud”.

Comprender los riesgos y los peligros

La científica jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, indicó que la ciencia es fundamental para la seguridad alimentaria: “Es importante comprender la naturaleza y el nivel de los peligros en la cadena alimentaria porque sus intervenciones para garantizar la seguridad alimentaria dependen de la comprensión, que tendrá el mayor impacto en la reducción del riesgo. Por ejemplo, los peligros microbiológicos pueden multiplicarse o disminuir y los riesgos para los consumidores dependen de cuánta exposición haya cuando los alimentos lleguen al punto de consumo. Por el contrario, los niveles de peligros químicos generalmente permanecen constantes una vez que se introducen en los alimentos (…) Una de las prioridades de la OMS es ayudar a los estados miembros a tomar decisiones basadas en evidencias sobre la gestión de riesgos. El asesoramiento científico proporcionado por la OMS y la FAO al Codex es fundamental para el desarrollo de normas internacionales de seguridad alimentaria”.

Swaminathan señaló que al abordar cualquier problema es importante comprender qué es, dónde está y cuál es la carga del problema: “No todos los países tienen buenos sistemas de datos para capturar esto, por lo que uno de nuestros enfoques ha sido fortalecer los sistemas de datos e información de salud para que los países puedan comenzar a capturar datos sobre lo que les está sucediendo a sus poblaciones. Luego, debemos comprender la naturaleza de los riesgos y dónde puede estar ocurriendo la contaminación”.

Se enfatiza el rol de la tecnología

De acuerdo con Swaminathan, la secuenciación del genoma completo debería usarse más ampliamente en seguridad alimentaria: “Sabemos que al secuenciar el contaminante y cargar las secuencias en bases de datos públicas, los científicos de todo el mundo estarán en una mejor posición para poder rastrear y estimar qué patógenos están causando problemas y rastrear los orígenes de algunos de estos contaminantes. WGS se ha vuelto más disponible, pero todavía es limitado en muchos países. Una de las lecciones de la pandemia es que necesitamos invertir en ciencia de laboratorio, capacitando a expertos en bioinformática y biología molecular (…) Necesitamos objetivos e indicadores explícitos para medir el progreso porque todos sabemos que lo que no se puede medir no se puede gestionar y medir el desempeño, los resultados y el impacto es importante para cualquier programa. Estos indicadores ayudan a los países cuando hacen una autoevaluación para identificar las fortalezas y debilidades, así como para medir las mejoras”.

La científica jefe de la FAO, Ismahane Elouafi, mencionó la estrategia de inocuidad alimentaria de la agencia que está en desarrollo y la Guía de evaluación de riesgos microbiológicos para los alimentos, publicada en junio, proporciona un marco para evaluar el riesgo de peligros microbiológicos utilizando diferentes técnicas.

“Hay un papel cada vez más importante de las tecnologías nuevas y emergentes en la producción de alimentos, el tratamiento poscosecha, el procesamiento, el envasado y el tratamiento sanitario. Una de las principales tecnologías que debemos utilizar correctamente es la secuenciación del genoma completo y también la edición de genes. WGS nos permite comprender mejor la vigilancia epidemiológica, las pruebas de alimentos, el monitoreo y la investigación de brotes, pero debemos hacer más. Necesitamos políticas y regulaciones que proporcionen un mejor entorno para utilizar esas tecnologías para protegernos y aumentar la seguridad de nuestros sistemas alimentarios”, explicó Elouafi.

“Necesitamos usar más inteligencia artificial, blockchain y empaques inteligentes que puedan garantizar que los alimentos sean auténticos, seguros y de buena calidad desde el nivel de la granja hasta el consumidor (…) Estamos en una era en la que tenemos la capacidad de recopilar y analizar big data y conectar las diferentes cosas. No teníamos ese poder hace 10 años. La última tecnología que quiero mencionar es la nanotecnología. Podemos ver y cambiar cosas que son muy pequeñas. La carne basada en células y los productos lácteos cultivados en laboratorio son nuevas tecnologías en las que debemos invertir más y ponerlas en perspectiva y proporcionar la red de seguridad, las políticas adecuadas y las conexiones adecuadas”, concluyó la experta.

Noticia publicada con información de Food Safety News

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