Empresa presenta nuevo biofilm para la conservación de frambuesas

Un gran avance en el campo del embalaje. La profesora del Instituto Nacional Francés de Investigaciones Científicas (INRS), Monique Lacroix, ha desarrollado con su equipo, una película que puede extender la vida útil de las frambuesas, una fruta que se sabe que es frágil, hasta por 12 días, además de protegerlos contra el moho y ciertas bacterias patógenas.

Esta nueva película innovadora está hecha de una molécula natural llamada quitosano. Se obtiene degradando la quitina, un polímero derivado de la cáscara de los crustáceos. La película también contiene aceites esenciales y nanopartículas de plata que tienen propiedades antimicrobianas. “La quitina es lo que hace que el caparazón sea rígido”, explica la académica. “Cuando este producto se degrada, se obtiene quitosano, un polímero que es más flexible y más soluble también”, agrega.

Los productos de degradación de la quitina también tienen propiedades antimicrobianas que varían según el tamaño de las moléculas. Son conocidos principalmente por sus propiedades antifúngicas. Inhiben el moho con bastante facilidad; de ahí el interés en utilizarlos para frutas y hortalizas. Incluso se cree que podrían utilizarse para la conservación de quesos”.

Monique Lacroix agregó que los vapores de aceite esencial del film protegen las frambuesas al tener un efecto sinérgico con las nanopartículas, para extender el tiempo de conservación. Cuando la película entra en contacto con la fruta, el quitosano y las nanopartículas evitan el desarrollo de moho y bacterias patógenas en la superficie. El equipo de investigación ha probado su película de embalaje en 4 cultivos microbianos diferentes: Escherichia coli (E. coli), Listeria monocytogenes (Listeria), Salmonella Typhimurium (Salmonella) y Aspergillus niger, un moho muy resistente que provoca muchas pérdidas en las fresas. Finalmente, gracias a su composición, la película también es biodegradable. Si está enterrado, será degradado por las bacterias que se encuentran en el suelo”.

Como subproducto de los alimentos, la quitina tiene muchos usos. Monique Lacroix mencionó que en Filipinas, la quitina se degrada aún más para producir monómeros que luego se utilizan para activar el crecimiento de las plantas, incluidas las plantas de azúcar. El quitosano también se usa en el campo médico. Se utiliza en materiales para diversas aplicaciones como la liberación controlada de fármacos, por ejemplo.

Monique Lacroix no es nueva en la investigación de nuevas películas para envases. Sus primeros trabajos se remontan a los años noventa. Luego había desarrollado películas a partir de proteínas lácteas y subproductos de la industria del queso. En ese momento, ella había demostrado que cuando este polímero se irradia en ausencia de oxígeno, es posible hacer películas de empaque que sean completamente insolubles en agua.

“Y eso es muy importante cuando se comercializa una película biodegradable para productos alimenticios. Este descubrimiento permitió la creación de la empresa Bio-Envelope”.

La película bioactiva desarrollada por Monique Lacroix y su equipo de investigación en el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas (NISR, por si sigla en inglés) está hecha de quitosano, una molécula natural que se obtiene al degradar la quitina, un polímero derivado de la cáscara de los crustáceos. La película también contiene aceites esenciales y nanopartículas de plata que tienen propiedades antimicrobianas.

Instituto Nacional de Investigaciones Científicas

Monique Lacroix mencionó los grandes desafíos en la creación de nuevas películas para envases: Deben ser resistentes al agua, permeables al oxígeno, capaces de dejar pasar el dióxido de carbono para que la fruta no fermente ni se ablande, y deben tener las propiedades mecánicas adecuadas para ser resistentes.

“Es por eso que lleva tanto tiempo antes de que puedan aparecer en el mercado películas totalmente biodegradables hechas de productos naturales”.

Irradiación

En su investigación, Monique Lacroix y su equipo utilizaron la película de embalaje bioactivo en frambuesas y luego la irradiaron. “Y obtuvimos sinergias entre los dos. Después de 12 días, el 50% de las fresas que no habían sido empaquetadas con nuestra película y no habían sido irradiadas tenían moho. Este porcentaje se redujo al 38% para los productos empaquetados con la película de quitosano, aceites esenciales y nanopartículas de plata. Y con la irradiación adicional, la pérdida se redujo al 20%”.

Cuando se lance al mercado, se espera que la nueva película se venda a un precio ligeramente superior al de otras películas de embalaje actualmente disponibles. Monique Lacroix agrega que con el tiempo, este precio bajará, como lo ha hecho para los productos elaborados con ácido poliláctico, un polímero producido por fermentación y utilizado para hacer envases de yogur y botellas de champú.

“Inicialmente, estos productos eran muy costosos de producir. Pero hemos desarrollado tecnologías para reducir esos costos. Por lo tanto, debemos avanzar, ver qué se puede hacer, desarrollar las películas y luego trabajar en equipo con expertos de la industria para tratar de reducir los costos de producción”.

¿Cuándo se lanzará al mercado la nueva película revolucionaria? Al parecer, todavía no. La profesora del INRS explicó que, en este momento, hay una falta de alianzas con los fabricantes de envases. Varios esperan ver qué productos se desarrollarán antes de invertir.

“Es importante trabajar en colaboración con los fabricantes, para utilizar sus métodos de producción, por supuesto, pero también para adaptar las tecnologías para avanzar”.

Noticia publicada con información de Fresh Plaza

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