Investigación in vitro de algas rojas identifica compuestos potencialmente beneficiosos

Las algas rojas han prevalecido como alimento en la cocina en varias regiones de Asia durante miles de años, y muchos investigadores han señalado a estas algas marinas como una posible razón de por qué Japón tiene el menor número de pacientes con cáncer de colon per cápita en comparación con cualquier otra parte del mundo.

En una investigación química sobre algas rojas, publicada en la revista Marine Drugs, los científicos postularon que un azúcar específico exclusivo de las algas rojas podría ser responsable de conferir beneficios para la salud en relación con los resultados del cáncer de colon.

“En el pasado, la gente se preguntaba por qué el número de pacientes con cáncer de colon en Japón es el más bajo del mundo”, señaló Yong-Su Jin, profesor de microbiología alimentaria. “Muchos asumieron que se debía a algún aspecto de la dieta o el estilo de vida japonés. Queríamos preguntar si su dieta de algas marinas estaba relacionada con la menor frecuencia de cáncer de colon”, agregó.

Varios estudios en poblaciones asiáticas encontraron que el consumo regular de algas marinas tenía una relación de respuesta a la dosis con una menor incidencia de cáncer de colon, colorrectal y de mama. Sin embargo, no está claro qué componente de las algas rojas fue responsable de esta reducción del riesgo.

En esta investigación, los expertos del Instituto Carl R. Woese de Biología Genómica de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign analizaron la estructura de diferentes tipos de algas rojas utilizando enzimas y probaron los azúcares que se producían. Entre los seis azúcares diferentes, la agarotriosa y la 3,6-anhidro-L-galactosa (AHG) fueron las más prometedoras.

“Después de producir estos azúcares, probamos su actividad prebiótica utilizando la bacteria Bifidobacterium longum ssp. Infantis”, comentó Eun Ju Yun, ex investigadora postdoctoral en el Instituto Carl R. Woese.

B. infantis es una bacteria probiótica que coloniza naturalmente el intestino de los bebés y está asociada con una serie de beneficios para la salud. Entre los azúcares derivados de las algas, la bacteria sólo pudo consumir agarotriosa, lo que indica que este azúcar funciona como prebiótico al mejorar el crecimiento de B. infantis.

“También probamos otra cepa, B. kashiwanohense, y descubrimos que también consumía agarotriosa”, señaló Jin. “Estos resultados nos muestran que cuando comemos algas rojas, se descomponen en el intestino y liberan estos azúcares que sirven como alimento para las bacterias probióticas. Podría ayudar a explicar por qué las poblaciones japonesas son más saludables en comparación con otras”.

Los investigadores también encontraron que AHG pudo inhibir el crecimiento de células cancerosas humanas in vitro al desencadenar la muerte celular; al mismo tiempo, no afectó el crecimiento de células normales en entornos de laboratorio.

“Hay mucha información sobre cómo las algas rojas son degradadas por microorganismos en el océano y en el cuerpo humano”, afirmó Kyoung Heon Kim, profesor de biotecnología y co-asesor del estudio. “Nuestro trabajo explica por qué las algas rojas son beneficiosas al proporcionar el mecanismo molecular. Continuaremos estudiando su función en modelos animales y esperamos poder utilizarlos como agente terapéutico en el futuro”.

Noticia publicada con información de Nutraceuticals World

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