Nueva etiqueta califica el impacto ambiental de los alimentos

Si bien la polémica por el sistema de etiquetado de alimentos Nutriscore sigue siendo contundente, ya se habla de una nueva forma de medir el impacto ambiental de los productos que los consumidores compran en los supermercados.

Esta nueva medida es el Eco-score, un sistema desarrollado y lanzado en Francia en enero de 2021, que se está extendiendo gradualmente por Europa. Aunque el sistema aún no ha aterrizado en España, fuentes del sector de la distribución han reconocido que llegará en el corto o medio plazo al país.

La sustentabilidad ambiental es un factor cada vez más relevante dentro del sector alimentario debido al creciente interés que despierta este tema entre los consumidores, tal y como reflejan diferentes estudios de mercado. Como resultado, dos de las principales cadenas de distribución europeas ya están probando esta nueva etiqueta: Lidl en Alemania y Carrefour en Francia.

Visualmente, la puntuación Eco es muy similar a la Nutriscore: Se basa en una puntuación (de 0 a 100) que se utiliza para asignar al producto que se puntúa uno de los cinco colores disponibles (de verde a rojo, de más sostenible a menos) y una de cinco letras (de la A a la E, también de la mejor a la peor), aunque como peculiaridad utiliza una hoja de árbol como logo.

Puntuación de los productos

Los impulsores de este nuevo sistema de métodos incluyen varias entidades especializadas en brindar información a los consumidores, como Yuka, Open Food Facts o Eco2. A finales de junio, registraron formalmente en la Comisión Europea una iniciativa ciudadana destinada a recoger un millón de firmas para que Bruselas “imponga una puntuación ecológica europea fiable, consistente en una etiqueta que ofrezca a los consumidores información transparente sobre el impacto medioambiental de los productos”.

Su aspiración es que se extienda a todo tipo de categorías, pero inicialmente se centrará en la alimentación y la vestimenta.

Los creadores de este sistema han manifestado que están abiertos a realizar algunas modificaciones al sistema de cálculo, que de momento se basa en el análisis del ciclo de vida que les permite calificar el producto computando sus puntos positivos y negativos.

El método tiene como objetivo cubrir todas las etapas, desde la producción agrícola hasta la transformación industrial, pasando por el transporte, el envasado, etc.

El ‘análisis del ciclo de vida’ incluye 16 títulos de evaluación relacionados con la protección del aire, el suelo y el agua. Un producto puede luego ganar puntos dependiendo de su sistema de producción (si es orgánico, por ejemplo, obtiene mejores calificaciones), si es local, las prácticas ambientales del fabricante, la circularidad del envase y si afecta la supervivencia de cualquier especie.

Noticia publicada con información de Fresh Plaza

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